Viajes de aventura Groenlandia
Poco a poco Groenlandia se va haciendo asequible para viajeros con un cierto espíritu aventurero. No es un país cómodo para
viajar, no tiene carreteras que faciliten las comunicaciones, la infraestructura hostelera es pequeña, las condiciones de vida son
duras, pero a pesar de esto y por esta misma circunstancia Groenlandia es un país que engancha. Se siente la autenticidad de
los esquimales, la naturaleza en su estado más puro, la mente del viajero se abre y afloran sentimientos de libertad, sensaciones
nunca antes sentidas, la sensibilidad está a flor de piel y lo más importante, el impresionante silencio, auténtico rey del país,
te hace ahondar en lo más profundo de tu ser. Actualmente Groenlandia vive una incómoda esquizofrenia entre sus raíces,
árticas, animistas y autosuficientes, y el anhelo de las comodidades que las sociedades avanzadas disfrutan en este albor del siglo
XXI. La Groenlandia autónoma de hoy es una sociedad de poco más de 50.000 habitantes que, como tantas otras veces a lo largo
de su historia, sigue teniendo que resolver problemas ocasionados por los influjos provenientes del exterior y que son
característicos de las pequeñas sociedades minoritarias árticas. En el sur de la Isla es donde existen prácticamente todos
los ecosistemas de Groenlandia: el inlandis, los fiordos, los glaciares, la tundra...
Ecosistemas que recorremos caminando y navegando en los tradicionales barcos locales. Convivimos con una población diferente, con
un modo de pensar y vivir radicalmente diferente al nuestro, con una vida dura pero a la vez, quizás precisamente por esto, con un
gran sentido de la hospitalidad. Groenlandia es un prodigio para cualquier viajero interesado por la naturaleza y por la
contemplación de unos paisajes de desgarradora grandiosidad adornados por las fantasmagóricas auroras boreales.
Viajes de aventura a
Groenlandia